Gigantes de EE.UU. versus los Latinos

Delta, United y el fondo Indigo, se reparten los gigantes aéreos latinoamericanos tras las últimas ofensivas emprendidas a lo largo de 2019 al aprovecharse de la superioridad del dólar frente a las monedas locales.

Delta, que comenzó adquiriendo acciones de Aeroméxico en 2017 y que ha subió su participación hasta el 49 por ciento actual, el máximo legal permitido en EE.UU. ha apostado simultáneamente en 2019 por Latam —se ha hecho con la quinta parte de su capital— para engrosar su posición continental y sacarla de Oneworld, la alianza de la competencia.

La aerolínea United, posee el 8% de la brasileña Azul, y sumó una posición de control en Avianca al quedarse con las acciones que pignoró el máximo accionista de la mayor aerolínea colombiana, el saliente de la presidencia, Germán Efromovich.

En el caso de Indigo —dueño de Frontier en EE UU— controla también la mexicana Volaris y la chilena, JetSmart, que precisamente acaba de cerrar la adquisición del negocio de Norwegian en Argentina tras los problemas financieros de la aerolínea noruega en el mercado de Buenos Aires.

El negocio aéreo latino aunque a corto plazo las perspectivas de la industria son peores que en otras regiones, las principales firmas mundiales del sector no quieren perder mercado que se antoja clave en las próximas décadas: con una infraestructura ferroviaria pequeña, carreteras insuficientes y distancias enormes, muchas veces solo realizables por aire, el avión se mueve en el mejor de los escenarios posibles.

A este abanico de factores hay que añadir el crecimiento sostenido de la clase media y la bajada de las tarifas con el advenimiento del modelo low cost.

La estadística sitúa a casi el 50% de la población latinoamericana en ese grupo social, porcentaje que, de cumplirse las proyecciones, debería escalar hasta el  70% para el 2050.

“Al crecer la clase media, aumentan también las posibilidades de negocio de las aerolíneas. El potencial es enorme y los grupos extranjeros están posicionándose para cuando llegue el boom”, adelanta Peter Cerdá , vicepresidente de la Asociación Internacional para el Transporte Aéreo (IATA) para Sudamérica.

El sector espera que en 2035 el avión sea el medio de transporte elegido por más 650 millones de viajeros al año en América Latina y el Caribe, con un crecimiento anual esperado que rozará el 6% hasta entonces, más de un punto por encima de la media global.

Delta y United, así, se han hecho con el control de las tres mayores aerolíneas de Latinoamérica, aprovechando cotizacion del dolar y suba del petróleo.
Así los líderes históricos de compañías aéreas como Latam y Avianca vayan a retirarse o lo hayan hecho ya de su pilotaje como revelan sus actuales CEOs.

Delta compra un 20% de las acciones de Latam Airlines por un valor de 1.900 millones de dólares buscando establecer una posición dominante en el transporte aéreo en América dado el tamaño de ambas empresas, ya que en EE.UU. s el tercer más grande jugador en el mercado de las aerolíneas.

En ese mercado, Delta con 17,2% se ubica detrás de American (17.7 %, antiguo socio de Latam) y Southwest (17.4 %).

United, fusionada con Continental en 2010 en una operación que rondó los 3.200 millones de dólares, ocupa el cuarto renglón con una participación de 15.1 %, mientras que le siguen en su orden Alaska, JetBlue, Spirit, Frontier, SkyWest y Hawaian Airlines, que combinadas se reparten un 20,5 % de la torta.

En Latinoamérica, Latam es la líder en el área con una participación del 18.1 %, acorde a lo indicado por el Centro de Aviación CAPA para el 2019.
GOL, la segunda aerolínea de Brasil, bajo costo, y que tiene el 15% del tráfico internacional en el gigante suramericano, le sigue a Latam en la región con un 9.7 % del market share.

Latinoamérica es una alternativa de mercado que los gigantes mundiales no están dispuestos a ceder.

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